Foto: Sharon Pringle

Hijas del Agua Cruda

Cuando la llave del grifo es objeto decorativo urge la GIRH

Por Sharon Pringle Félix

Eduvina. Foto: Sharon Pringle

De la llave del grifo de la mayoría de las personas en Panamá sale agua, pero en casa de Eduvina, ese es objeto decorativo. De allí, con suerte ha logrado ver salir lombrices.

Como ella, unas 5 mil personas en la provincia de Panamá y 194 mil 232 a nivel nacional, toman agua sin ningún tratamiento. Esta realidad no es alejada de lo que se vive en Centroamérica, pues de acuerdo al IV Informe Estado de la Región (2011),el 11% de la población, equivalente a 4.5 millones de de personas, carece de agua potable y el 29%, 12.2 millones, de saneamiento básico.

La Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerado, publicado por la Contraloría General de la República en 2014, refleja que 50 mil personas buscan agua de pozos artesanales no protegidos; 89 mil, en manantiales sin protección; 38 mil de ríos, estanques o lagos, y 5 mil 200, de otras fuentes.

El informe resalta que 36 mil personas deben caminar largas distancias para conseguir el líquido para beberlo. Y de esta cantidad, el 83% llega a lugares con agua no potable y la beben.

Eduvina camina una hora para obtener agua. Ella es moradora de la comunidad de El Peñón, en Las Cumbres, a 30 minutos del área metropolitana de Panamá, país que creció de forma acelerada, con un promedio superior al 8% anual en la última década, esto representa el doble que el de otros países Latinoamericanos.

Foto: Sharon Pringle

El Peñón es un conjunto montañoso declarado reserva hídrica en 2014. Allí nace un brazo importante de la quebrada de la Cabima, afluente del río Chilibrillo, también el río Cárdenas que va hacia el Canal, del otro lado nace el río Mocambo, atrás se da el nacimiento del río Chilibre. La comunidad del Peñón habita en las faldas de un volcán de agua, está rodeada de ojos de agua, pero ir por ella no es fácil, el área es accidentada… Eduvina ya conoce de caídas y dolores, es la lucha del día a día. Su mirada de cansancio no admite conocer mucho de su vida.

Otras mujeres menos afortunadas son las que no cuentan con la fortaleza para ir por el agua, las de mayor edad, quienes tienen discapacidad física, éstas deben pagar 5 dólares por el agua del día.

Otros vecinos se las ingenian, hay uno que compró un motor pequeño y bombea el agua desde el pozo para la casa por un par de horas. En la parte baja de la comunidad, vienen los carros cisternas y alimentan el tanque que da agua a 6 familias, apenas una parte de la comunidad.

Juana Camargo, socióloga y miembra del Espacio Encuentro de Mujeres -EEM, explica que los recursos hídricos entran en la gran matriz para el crecimiento económico del país, no obstante, en el caso de las mujeres la situación es otra. En el campo, señala, quienes cuentan con poco acceso a tierras, economía de subsistencia y el trabajo fundamental lo realizan como trabajadoras de unidades domésticas de producción y cuidado, con elevadas horas de trabajo que incluye no poco tiempo en la búsqueda de agua en pozos, ríos y quebradas; las cuales, por obra y gracia de la tecnocracia del crecimiento y deterioro ambiental se secan y deben adquirir agua en condición de riesgo.

Camargo llama la atención respecto a los caminos de las mujeres para acercar el agua para el trabajo doméstico, lavado de ropa, ya que afirma, no hace parte de las prioridades del transporte que se registra en el Plan Estratégico Nacional.

Dicho documento, en su página 67 destaca, que el nivel de cobertura nacional de alcantarillado es del 56%, manifestándose desigualdades territoriales en la cobertura y calidad del servicio. La tendencia detectada en los análisis indica que las enfermedades de origen hídrico se han incrementado.

Este y otros temas no son del desconocimiento de la población de El Peñón. En la mesa del portal de la familia Herrera la plática acerca de la necesidad de preservar los recursos hídricos y mejorar la calidad de vida de las personas, es diaria.

Foto: Sharon PringleAnais de Herrera, con rostro de impotencia cuenta “Es una frustración muy grande la situación que vive nuestra gente. En las ciudades se desconoce dónde nace el agua que se toman, entonces abren el grifo y la derrochan”.

Tomar agua cruda en los años 50 no es lo mismo que tomarla ahora. Anais lo sabe: “Eran tiempos donde no había contaminación de basura, químicos, las letrinas estaban apartadas de las fuentes de agua, pero como eso fue cambiando, se hace necesario hacer acueductos. Hemos visto ojos de agua donde se nos hundían los pies de tanta humedad, ahora todo está tan seco… Hemos encontrado los pozos sépticos de tres barriadas totalmente colapsados, van directo al río Chilibre. Las autoridades conocen esto. El elemento agua lo estamos tratando como el gran negocio, que se puede caer algún día, porque imagínese esos tanques sépticos colapsados van directo a los ríos”.

Rosilena Lindo, Directora de Cambio Climático  de la Autoridad Nacional del Ambiente –ANAM, expresa que el tema de los pozos y ojos de agua es de suma importancia, porque la población para poder desarrollarse en sus actividades diarias, están proliferando el uso de dichos pozos sin un permiso.

“Hay varios pozos tomando el recurso hídrico sin cuantificarse cuánto se está sacando. Hay que reconocer que al no tenerse información con mayores niveles se dificulta estimar si la ausencia del recurso hídrico en los pozos es debido al cambio climático o al uso indiscriminado de éste”, acota la funcionaria.

En la actualidad, la ANAM está recabando información de la capacidad hídrica de los pozos a nivel nacional, a fin de conocer cuáles tienen permisos y cuáles no, y así poder identificar dónde reside el problema, que es parte de las evaluaciones de los escenarios climáticos de esas áreas, esto basado en datos que se obtienen del Ministerio de Desarrollo Agropecuario -MIDA.

Anais quien participa de los comités de cuenca y de la Junta de Agua Rural, junto a su esposo Bartolo, conocen que la aplicación de la Gestión Integrada del Recurso Hídrico (GIRH) es una herramienta que ayudará a favorecer el desarrollo en la comunidad en materia hídrica y a solucionar estos problemas.

No obstante a lo anterior, viven una realidad. Entre los/as hijos/as de El Peñón, un volcán de agua, hasta el término “potable” escasea. Las personas que fundaron la comunidad estuvieron 30 años sin agua tratada, al inicio se disputaban poder acceder al recurso antes que los animales. En 1993 logran su primer acueducto, pero esto no permitía un fluido las 24 horas debido a que la bomba conllevaba gran consumo de luz. Las personas pagaban 5 dólares diarios para poder acceder a agua potable tres veces a la semana. Así pasaron 15 años. Posteriormente algunas situaciones de poca voluntad política impiden que desde hace 3 años la comunidad tenga dicho acceso.

Anais, es un ser ingenioso. Hace 29 años, esta oriunda del barrio de Santa Ana, en plena ciudad, se casa con Bartolo y se muda a este sector. El cambio de dinámica de vida para una mujer de la urbe ella lo enfrenta con creatividad y amplia conciencia. Un año después de vivir en el Peñón, da a luz a su hijo, y siente temor de darle de beber de esa agua. Entonces, por acuerdo en la oficina donde labora, le facilitan todas las tardes el recurso.

Los años pasaron y las dificultades aumentaron, pero ella no se rinde, así que hizo de la práctica hábito. Tiene tanque séptico lejos del pozo, el inodoro tiene un tanque pequeño que se llena con un galón; la lavadora se usa una vez a la semana; como en el fregador no hay llave abierta, de un lado coloca un cubo para fregar y el otro para enjuagar, así ahorra agua. “La que queda del enjuague va a las matitas”, sonríe.

Foto: Sharon PringleEn casa de la familia Herrera hay un pozo limpio, repleto de plantas alrededor, hay que atravesar las raíces de un gran árbol para acceder a él, con los años, Anais enfermó de las rodillas y no puede hacer el trayecto, así que Bartolo carga el agua, se complementan.

“La crianza del hombre era para el campo, enfilar el machete, pilar arroz, sembrar; mis hermanas para atender el hogar, lavarnos la ropa, servirnos. Era marcado ese sistema, a medida que nos fuimos educando quitamos ese molde. Anais y yo enseñamos a nuestro hijo a cocinar y planchar; al casarme asumí esas cosas porque sé que ella no se casó para hacérmelas, es un trabajo conjunto. Esa cultura patriarcal no ha sido rota”, revela Bartolo, quien es dirigente comunitario.

Panamá ha ido evolucionando a pasos lentos pero seguros, en el tema de gestión de género. Esto lo afirma la Directora de Cambio Climático de la ANAM, al citar la participación de la mujer en los proyectos de energía renovable, en las comunidades, en el tema de reforestación, entre otros. Y en lo asociado a talleres de toma de decisiones con la comunidad, la participación está en el 57%, esto quiere decir que cada vez más se están dando cuenta que tienen influencia en el tema, y que también ella se ve impactada de forma más fuerte.

El Principio Nº 3 de Dublín, dicta que “la mujer desempeña un papel fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua”. La aceptación de este principio exige políticas que aborden las necesidades de la mujer y la preparen y doten de la capacidad de participar en programas de recursos hídricos incluida la adopción de decisiones y la ejecución, por lo medios que ellas determinen.

Por otro lado, la Estrategia de Género de la Asociación Mundial del Agua (GWP, por sus siglas en inglés), especifica que existen referencias a la contribución de la mujer en la mejora de la gobernabilidad del agua y su gestión sostenible en documentos internacionales de política. No obstante, debe hacerse distinción entre las mujeres en su capacidad individual o profesional y las organizadas en grupos de la sociedad civil.

El postulado anterior lo ilustran las palabras de Anais: “Es duro como mujer porque yo salgo a trabajar, pero y qué hay de las que quedan en casa, cargando ollitas de agua por aquí y acá, tapándola, lo cotidiano de ellas no es fácil. Yo salgo y veo otras cosas, pero ellas no, solo en esa incertidumbre diaria, con sus hijos”.

El sueño de Anais es tener agua potable, que exista saneamiento como derecho humano. “Digamos que no tengo las 24 horas agua en la llave, pero por lo menos sepa que podré recogerla para hacer mis oficios, un día, por tantas horas, pero no es así…” concluye.

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Publicado por

GWP Centroamérica

Global Water Partnership (GWP) es una red internacional de organizaciones involucradas en la gestión del agua. Nuestra visión es la de un mundo con seguridad hídrica y nuestra misión es fomentar la gobernanza y la gestión de los recursos hídricos para lograr un desarrollo sostenible y equitativo. GWP Centroamérica está conformada por las Asociaciones Nacionales de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. El contenido de los artículos de este blog no refleja necesariamente la posición de GWP. Se permite la reproducción total o parcial de las notas citando su respectiva fuente.

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